—¿Lo manda así el sultan?

—Así lo manda.

El príncipe se encaminó á las escaleras y las bajó resueltamente.

Bekralbayda le siguió.

Tras él iban el walí y los soldados silenciosos.

Cuando estuvieron en la parte del alcázar habitada por el sultan Nazar, el walí abrió la puerta de una cámara donde dejó solos al príncipe y á Bekralbayda.

[VI.]
MISTERIOS.

Aquella cámara era de las mas bellas del palacio del Gallo de viento.

Un ancho divan de seda y una lámpara velada convidaban al reposo.

Búcaros de flores se veian por todas partes.