—Que se cumpla la voluntad de Dios.
En aquel momento se oyeron en las escaleras pasos de muchos hombres armados.
—¡Oh! ¡Dios poderoso! esclamó el príncipe, viene gente á mi prision y es necesario que te ocultes.
—¡Que me oculte! ¿y dónde?
—¡Ah! es verdad, esclamó con desesperacion Mohammet, cúbrete con tu velo.
Bekralbayda se cubrió precipitadamente.
Poco despues se oyeron los cerrojos de la compuerta que se abrió.
Apareció un walí, que se prosternó ante el príncipe.
—¿Qué quereis? le dijo este.
—El poderoso y magnífico sultan tu padre me manda llevarte á su presencia con las personas que se encuentren contigo.