—Ama á otra hermosura.

—¡Ah Florinda! ¡Florinda! ¡tú estás loca!

—¡No, no! ¡recuerda bien! ¡esta noche!...

—¡Ah! ¡esta noche!...

—El rey vino á mi castillo.

—Es verdad.

—El rey pretendió que yo le sirviese la copa.

—Es verdad.

—Tú quisiste oponerte á que yo quedase sola con el rey.

—Sí, sí, es verdad.