Dominóse sin embargo el príncipe, y dijo á la hermosísima Bekralbayda:
—¿Y quién arrancó la flecha de la pared?
Bajó los ojos Bekralbayda como aquel que no estando acostumbrado á mentir se ruboriza antes de pronunciar una mentira, y contestó:
—Yo arranqué la flecha.
—¿Y pusiste en ella la gacela?
—Sí, yo escribí la gacela, yo la puse en la flecha, yo la arrojé á tus pies.
—Y dime... ahora que lo recuerdo: ¿quien se rió dentro de la habitacion donde se refugió el buho?
Fijó Bekralbayda sus grandes y candorosos ojos en el príncipe, los bajó y contestó sonriéndose:
—El que dió aquella carcajada fué Abu-al-abu.
—¿El buho?