—Sí; ¿no has leido los poemas de Antar?
—Sí.
—¿Y en ellos no hablan los animales?
—Sí, pero...
—Pues bien Abu-al-abu es uno de los animales que hablan como hablaban en tiempos de Antar.
Las respuestas de Bekralbayda que mas adelante comprenderemos, asustaban al príncipe.
Para él era indudable, que un alma condenada encerrada en el cuerpo de un buho perseguia á su familia.
—Y si no conoces el amor, si no me amas ¿cómo en nombre de tu amor me has llamado? ¿te lo aconsejó acaso Abu-al-abu?
—Sí.
—¿Y fué tambien Abu-al-abu el que llevó tus versos á mi alcazaba de Alhama?