Entonces el infante mas repuesto habla en castellano.
—¿Por qué lloras? la dice, ¿acaso has perdido á tu madre?
—¡Mi padre ha muerto! dice María, señalando el cadáver de Sancho de Arias, ¡mi padre ha muerto!
—Yo honraré su cadáver, y le seguirán arrastrando los pendoncillos de sus lanzas por el polvo en señal de luto mis caballeros abencerrajes.
—¡Mi esposo ha debido morir tambien! El uno ayer, el otro hoy ¡oh! ¡que os maldiga Dios!
—¡Tu esposo! ¡amabas á un hombre!
—Y le amo, esclamó llorando María.
El infante se pone pálido y luego dominándose dice apartando á un lado á María.
—¿Estás segura que tu esposo ha muerto?
—Sí, porque me tienes en tu poder y no le veo, contesta María.