—¡Yo!

—Sí: tú te habias alimentado del pecho de tu madre despues de haber sido esta envenenada.

—¡Ah! ¡Dios mio! ¡Dios mio! ¡y quedó sin castigo tanto crímen!

—El crímen continúa en la raza de Walidé.

—¡En la raza de Walidé!

—Sí; en su hija Ketirah.

—¡En su hija! ¿Y dónde está esa muger?

—En los brazos de tu hermano: en la cámara que está bajo esta.

—¡Mi hermano! ¿y quién es mi hermano?

—El generoso caballero que te amparó en Martos: el que recogió á tu amante, á tu Gonzalo, y le hizo conducir á Hins-aleux donde vive, y muere de impaciencia pensando en tí.