—¿Pues quién fué su padre?

—Su nombre está envuelto en un misterio para tí, porque es necesario que se cumpla una venganza terrible.

—¿Y sabré el nombre del padre de esa muger?

—Cuando la hayas esterminado.

—¡Matadora de Aleidah! ¡envenenadora del que creia su padre!

—Y la condenacion del alma de tu hijo.

—¡De mi hijo!

—Sí; de tu hijo que enloquece entre los brazos de la adúltera: de tu hijo que amaba á su prima la sultana Aleidah, y que al estremecerse de amor entre los brazos de la sultana que mató á su padre y á su esposo, ignora que mató tambien á la anterior sultana.

—¡Invisible genio! ¿me haces esta revelacion para que castigue tantos crímenes?

—Sí; toma.