—Amar puede el hombre; para él ha nacido la muger.

—Pero mi amor es ardiente, desenfrenado.

—Recurre á la penitencia.

—Mi corazon vacila.

—Véncele.

—¿Querrás consultar la voluntad de Dios en las estrellas, hermano?

—Las consultaré por tu amor, porque te veo lleno de tribulacion.

—Dios te lo pagará.

—Quédate entre tanto conmigo, bajo el amparo de la casa de Dios.

XX.