Apenas hubieron revuelto el primer seno de la selva, se encontraron en una oscuridad profunda.
El perro seguia corriendo en medio de las tinieblas y ladrando.
El caballo corriendo y relinchando.
Jask entonando un himno á la grandeza de Dios.
Y parecia que los árboles chocaban rudamente sus troncos.
Y se oia el áspero y terrible estridor de las ramas que se desgajaban.
Y el mugido sordo y pavoroso de torrentes invisibles.
Y de tiempo en tiempo un relámpago azul temblaba entre las tinieblas esclareciéndolas por un instante.
Y á su resplandor momentáneo se veian agitarse sombras jigantescas girando en torbellino alrededor de Jask.
Y se oia espantoso chocar de armas.