—¡Oh, Señor!

—Y ella amará á su hermano Jacub y será suya.

—¡Oh, Señor!

—Y Kaibar conocerá tambien á su hermana, y la amará.

Y ambos por el amor á su hermana se venderán á Satanás.

Y despues el un hermano matará á su hermano por celos de Zairah.

—¡Oh, Señor, Señor, y cuán dura es esta prueba! esclamó Jask: y decidme, añadió; vosotros que sois sabios, ¿no sabeis si hay algun medio para prevenir tanta desgracia?

—Consultaremos de nuevo á los astros, dijeron los astrólogos.

Y el rey esperó á que trascurriesen otras siete noches.

—Señor, le dijeron los astrólogos trascurrido este tiempo: no te queda mas que una esperanza dudosa.