—Es verdad.
—La sultana Wadah lo sabe y tiene celos.
—Es cierto.
—Bekralbayda quiere antes de ser tuya poner á prueba tu amor.
—¿Y me exige grandes sacrificios?
—Sé que á pretesto de que este palacio es triste, en lo que no la falta razon, te ha pedido que construyas para ella sola un alcázar.
—Es verdad.
—Tú te has puesto esta noche, poderoso sultan, á idear ese alcázar, y un buho ha entrado por la ventana y ha apagado la lámpara.
—¿Y por qué ese buho?...
—Porque ese buho quiere que ese alcázar se construya en el lugar donde está construido invisiblemente, el encantado Palacio-de-Rubíes.