El rey de Castilla miraba la hermosa ciudad con deleite.

A este propósito se escribió la siguiente poesía que insertamos, porque su belleza agradará sin duda á nuestros lectores:

Don Juan, rey de España,
cabalgando un dia,
desde una montaña
á Granada via.

Díjole prendado:
«Hermosa ciudad,
mírame afanado,
tras de tu beldad.

»De mi amor en muestra,
fé de caballero,
le ofrezco mi diestra
y la tuya espero.»

«Junta tus blasones
con los de Castilla,
y te traeré en dones
Córdoba y Sevilla.

»Mucha ofrenda de oro,
joyas muy preciadas,
si dejais al moro
te tengo guardadas.»

Respondió Granada:
«Vuélvete á Toledo
que yo estoy casada
y amarte no puedo.»

«Tu ambicion modera,
vete mas despacio:
mira esa bandera
que ondea en Palacio.»

«Guarda tu presente,
y en vez de dinero,
si te crees valiente
prueba con acero.»