La una traia un arquilla llena de perfumes y aguas olorosas, la otra una fuente de oro, la otra un espejo, la otra una rica tohalla.

Las esclavas se arrodillaron, y luego se apoderaron del rey y le ataviaron.

Despues se retiraron las esclavas, y entraron cuatro walíes escuderos del rey.

Le armaron; pusiéronle su manto de púrpura sobre los hombros, la espada al costado, y la corona en la cabeza.

Despues el rey se trasladó á la cámara de Embajadores y recibió á su corte.

En el patio del Mexuar ondeaba su estandarte.

Los caballeros que le rodeaban, estaban cubiertos de resplandecientes arneses.

¿Salia Boabdil contra los cristianos?

No: iba á una fiesta de cañas en Bib-Arrambla.

XII.
LAS CAÑAS SE VUELVEN LANZAS.