Hablábase ya de rendicion entre los principales caballeros.
Y el rey Chico seguia dormitando en los perfumados departamentos del patio de los Leones.
Siempre delante de aquella sangrienta cámara.
Siempre delante de su remordimiento.
Empezaron á aparecer al descubierto las traiciones.
Súpose que los principales caudillos, temerosos por sus vidas y haciendas, andaban en tratos para la rendicion de la ciudad.
Quedaron patentes las causas de tantos sangrientos motines, de tantas batallas perdidas, de tantas esperanzas malogradas.
Y no fué ya tiempo de retroceder, ni de atender á males incurables arraigados de viejo en el corazon de Granada.
Sostúvose aun, sin embargo, algunos dias, con la esperanza de un socorro de Africa.
Pero los socorros no venian.