La muerte es lo menos que nos amenaza.

Tormentos y afrentas mas graves nos prepara nuestra enemiga fortuna: el robo y el saqueo de nuestras casas; la profanacion de nuestras mezquitas; los ultrajes y violencias de nuestras mugeres y de nuestras hijas; opresion, mandamientos injustos, intolerancia cruel, y ardientes hogueras, en que abrasarán nuestros míseros cuerpos.

Todo esto lo veremos por nuestros ojos: lo verán por lo menos los mezquinos que ahora temen la honrada muerte; que yo, ¡por Allah! que no lo veré.

La muerte es cierta y en todos muy cercana.

¿Pues por qué no empleamos el breve plazo que nos resta, donde no quedemos sin venganza?

¡Vamos á morir defendiendo nuestra libertad!

La madre tierra recibirá lo que produjo, y al que faltare sepultura que le esconda, no faltará cielo que le cubra.

No quiera Dios que se diga que los granadíes nobles no osaron morir por su patria[157].


Calló Muza, y callaron todos los que allí estaban.