Habia tambien algunas mujeres verdaderamente bellas.

Muy jóvenes las unas.

Otras de edad ya séria.

Dos ó tres viejas, muy emperifolladas.

Particularmente dos.

La una parecia una espátula.

La otra un espárrago.

Eran la esposa y la cuñada del hombre político, dueño de la casa.

Dos mujeres políticas.

Dos hembras de Estado.