—Hé aquí que tenemos todo un hombre,—me dijo cuando hube concluido;—bastarán algunas supresiones ligeras, algunas líneas adicionadas al fin; usted aprenderá pronto.

Dejó el artículo encima de su mesa de despacho.

Pasamos al comedor.

La comida fué expléndida.

Sibarítica.

Resultados fecundos de la política.

Los políticos comen bien.

Durante la comida estuve entre la esposa y la cuñada del grande hombre.

En la rodilla izquierda sentia una rodilla aguda: era la de la ex-ministra.

En la de la derecha experimentaba la sensacion de otra aguda rodilla: la de la cuñada del ex-ministro.