Debeis tener cuidado de que parezca que el encuentro ha sido sin intencion.

Observais.

Ella no ha retirado su rodilla.

Pensais aún que no ha sentido el contacto.

Haceis entonces un poco más fuerte la presion.

No se retira.

Entonces apretais de una manera decidida.

Si no se retira la otra rodilla, estais del otro lado.

Empieza el diálogo.

Meteis bajo la mesa una mano.