Habeis mordido la manzana mujer.
Habeis tragado la vieja verde.
Pero habeis acrecido vuestra posicion.
Yo estaba en contacto con la vieja verde.
A mí debia sobrevenirme algo.
Esto era indudable.
Terminó la comida á las diez y media.
Pasamos al gabinete del café.
Cuando le tomábamos, la cuñada de la ex-ministra me dijo al oido:
—A la una, junto á la puerta de la segunda cochera.