En que se ven las peregrinas aventuras que me sobrevinieron cuando acudí á la cita de Aurora.

Apenas me habia acercado á la puerta, cuando sentí en ella por la parte de adentro tres golpes.

Era sin duda mi enamorada Aurora.

La ilustre cuñada del ex-ministro don F...

Contesté con otros tres golpes dados con los nudillos.

Rechinó inmediatamente de una manera leve un cerrojo.

Se abrió un postigo de la gran puerta cochera.

Entré.

El interior estaba densamente oscuro.

Avancé una mano.