Ví el reflejo de una luz.
Corrí hácia él.
Se me apareció una especie de fantasma.
Al acercárseme, retrocedí.
Por la luz que aquel fantasma traia en la mano, reconocí que era Aurora.
Iba sin duda á la cita vestida de blanco para interesarme más.
El bárbaro que me seguia debia venir ciego.
Descargó un garrotazo.
Yo me esquivé á tiempo.
El garrotazo debió alcanzar á Aurora, porque la palmatoria cayó al suelo, y ella lanzó un grito horrendo.