Además de esto, siempre que esta mujer entraba en la casa, ó el aguador, ó la lavandera, el coronel no se separaba de su Eloisita, que así se llamaba la niña.
Luego el coronel se ponia su uniforme de retirado, hacía que Eloisa se vistiese, y se iba á almorzar con ella al café ó á la fonda.
Si hacia buen tiempo, iban á pié; si malo, el coronel se metia con su hija en la primera parada en un coche simon, y no le dejaba en todo el dia.
Llevaba á Eloisita á todas partes.
Se gastaba con ella un dineral.
Tenia los trajes á docenas.
Sus joyas valian una fortuna.
No habia espectáculo á que no la llevase.
Si algun individuo se iba detrás de ellos, el coronel se volvia de una manera brusca, y su mirada terrorífica ahuyentaba al goloso.
No visitaba á nadie.