Tenia cuantos alicientes pueden conmover por una mujer á un hombre.
¿Pero era verdaderamente inocente?
¿Aunque fuera inocente, era pura?
Yo me propuse probarlo, y lo probé.
No me quedó duda alguna.
Eloisa era pura como un rayo del sol.
Inocente como una niña recien nacida.
Divina como Venus.
Yo estaba loco.
Habia conocido á Alfredito, que era su vecino, y se ocupaba en buscar nidos de gorriones en el tejado.