Tal fué la causa de que se conociesen un dia en que Eloisa estaba tomando el sol en el terrado, y Alfredito, buscando nidos, la vió.
Así empezaron aquellos amores de niños.
Tanto era así, que cuando Eloisa conoció el amor verdad, no tuvo alma más que para mí.
Y corria el tiempo.
No se oia en la casa el más leve ruido.
El coronel Arrumbales no estaba en ella.
Si hubiera estado, hubiera acudido.
¿Adónde habia ido el coronel?
Me importaba poco.
Yo era feliz.