Estaba encerrado como un hombre en la prevencion del distrito.
¿Y por qué?
En el momento en que considerándome esposo de su hija me encerró con ella, se enganchó en la cintura un par de pistolas, se puso la capa y el sombrero y se fué á la parroquia.
Para él era cosa indispensable, imprescindible, que, sin reparar en formalidades y como in articulo mortis, se me casase con su hija en el momento.
Su honor no podia estar en suspenso ni un solo minuto más de lo necesario desde el momento en que él habia conocido, ó creido conocer aportillado su honor.
Despues todo era cuestion de matarme.
Llamó de tal manera á la casa del cura, dijo que para un asunto de tal urgencia necesitaba hablar al párroco, que al fin uno de los tenientes le recibió.
Se asombró cuando le dijo su pretension.
Respondió que era imposible.
Pretendió persuadirle á que esperase que se llenasen las formalidades.