Eloisita tenia un miedo que no le cabia en el cuerpo.

Estaba además loca de amor.

Se me dió un sombrero del hombre público, que me venia que ni pintado.

Salimos.

Cuando yo me ví en la calle, tuve una feliz ocurrencia.

La de emanciparme.

Yo no sabia por donde podia salir todo aquello.

Lo mejor era poner piés en polvorosa y tomar distancia.

La sombra del coronel Arrumbales me perseguia, me acosaba.

Me dí, pues, á correr como un gamo.