En que continúa el maravilloso relato de mis aventuras.
Ella me vió, y no se contuvo.
Me miró airada.
Como si yo la hubiese hecho una injuria.
Una gravísima injuria, de la que hubiera tenido necesidad de tomar venganza.
La ardian los ojos.
Estaba pálida como una muerta.
Su boca tenia una contraccion siniestra.
Parecia que tenia ánsia de devorar.
Temblaba toda.