—¿Eso ha dicho Eloisa?

—Sí, señor, eso ha dicho esa desvergonzada.

En fin, usted confesa.

Esto es ya una ventaja.

Conste que usted es un miserable.

Que usted ha convenido en una cita con mi hermana, estando citado conmigo.

Que por las consecuencias de su primer desaguisado, cuando acudia usted á la cita con mi hermana, ha ido usted á parar al cuarto de esa polluela insípida y la ha seducido usted de tal modo, que dice que le quiere á usted más que á sus entrañas.

Todo esto es horrible, inícuo.

Atentatorio al amor que en mal hora por usted he concebido.

Ofensivo á mi dignidad, á mi... á todo cuanto hay en mí de delicado, de irascible, de explosivo.