—¡Ingrata!

Pronuncié yo la anterior palabra de una manera tiernísima.

Adurmiendo los ojos.

Soltando de ellos un fluido ponzoñoso, embriagante, alterante.

Con la boca entreabierta.

Asomando á ella la punta de la lengua.

A la alta escuela, en fin.

De una manera perfecta.

Con una práctica firme.

Capaz de hacer caer no digo á una vieja verde sino á la mujer más jóven, más fresca, más rozagante y más pretendida del mundo.