Ví que en cuanto á positivismo habia llegado hasta el revés de la sarten.

—Yo estoy,—continuó,—por la libertad absoluta; porque cada cual haga aquello que quiera; por consecuencia, quedan suprimidos los celos entre nosotros.

—Convenido,—dije:—todo es cuestion de estómago.

—Bien dicho: tú prosperarás: yo te daré lo que pueda, y yo no quiero que me dés más que tu aprecio: ¿conoces tú todo el valor de esta palabra: espera?

—¡Pues ya lo creo!

—Yo haré todo lo que pueda por complacerte, y de tal manera, que de puro complacido, viendo en mí todos los dias algo nuevo y bueno, no te fastidies y conozcas que en ninguna parte estás mejor que á mi lado: amor, y siempre amor, y no más que amor empalaga; pero en los negocios hay una gran variedad, y cuando son productivos y aumentan la posicion, encantan; se adora á la mujer que trabaja por engrandecer á su amado, y cada dia parece más hermosa.

Yo estaba encantado.

Loreto me iba pareciendo una divinidad.

Luego añadió en un verdadero arranque de pasion:

—¡Yo te adoro, pollo mio!