Si hoy te he hecho un bonito obsequio, ha sido haciendo un esfuerzo, y para abrirte el apetito.
Mi marido, aunque hizo grandes negocios cuando fué ministro y tiene una suerte loca á la Bolsa, es muy miserable.
Apenas si me da para unos mezquinos alfileres.
Yo tengo que buscármela.
Ya sabes que los negocios no andan muy bien.
La concurrencia los ha matado.
Así, pues, yo necesito una alianza.
Yo debo procurarte una posicion que te haga independiente.
Es necesario que te cases.
Tu gravísima aventura con la polluela del coronel Arrumbales, nos viene á pedir de boca.