Mi hija ha resbalado como todas.
Es inútil.
No basta el poder humano.
El diablo llega á una mujer aunque se la meta bajo una campana neumática.
Se cuela á través del cuerpo ménos poroso.
Pero yo la caso, la caso y luego mato al miserable.
No se queda sin pagármela ese pillete.
El está escondido.
Pero yo le encontraré.
—¿Cuánto me da usted por el hallazgo?—le pregunté.