—Que partiéramos la vaca, y yo voy á echarle el toro.

—Bien hecho; yo te nombro mi mayordomo.

—Muchas gracias, señora.

—Róbame cuanto quieras, pero sírveme bien.

—Una palabra, señora.

—¿Qué?

—¿Se ofenderá usted si la digo que estoy chiflado por usted desde que la ví?

—Tú tambien me gustas mucho, mucho, muchísimo, pero no estás en circunstancias.

—Yo soy de buena familia.

—Me gusta el otro más que tú.