¡Y esto tan pronto!

¡Estaba de Dios!

¡Y pensar que yo siendo tan buena hembra he venido á caer con un pilluelo!

Y seguia encarnizando en mí sus grandes ojos terribles.

Sus ojos de leona.

De momento en momento me parecia mejor.

Al fin llegó á parecerme hermosa.

Estaba en su poder.

Era más fuerte que yo.

Era una india brava, y una india brava es capaz de todo cuando se cuadra.