Yo me habia propuesto, como ya he dicho, contentarla, engañarla, confiarla y escapar.

Puse todos los medios para ello.

Apuré todos los recursos.

La Nicanora se embriagaba.

Se volvia loca.

Pero no me soltaba.

Y se acercaba la hora.

Yo me daba á los diablos.

Eran las doce.

A las doce y media me esperaba Loreto en el baile de la Zarzuela.