Y tal vez con Eloisita.
Habia necesidad de escapar, aunque para esto fuese necesario una brutal energía.
Separarme de aquella furiosa, que estaba agarrada á mí como un cangrejo á un pedazo de carne cruda.
¡Ah, los amores berroqueños!
¡Los que pudieran llamarse los callos y los caracoles del festin de la vida!
¡Tan sabrosos de cuando en cuando, tan picantes y tan crasos; pero tambien tan indigestos!
Hay muchos, muchísimos, infinitos, que no saben lo que son estos amores de salsa picante.
Es decir, que no saben lo que es chuparse los dedos de gusto.
Que no han conocido una cosa semejante á Eva.
Porque Eva debia ser una hembra cruda.