Una nueva tormenta se venia encima.
—¡Yo soy la que te va á arrastrar por el moño en seguida!—dijo Micaela.
Y dicho y hecho.
Arremetió con Loreto, y con una furia tal, que la tiró por tierra.
Pero se levantó como una pantera, y arremetió á su vez con Micaela.
En vano me metia yo por medio.
En vano pretendia separarlas.
En torno nuestro, llamada por el escándalo, se habia reunido una multitud enorme.
Los capuchones de las combatientes habian sido rasgados.
Las caretas habian caido por tierra.