Un formidable grito de guerra.
Me retenia asido con su mano izquierda, y estendia el puño derecho cerrado.
Estaba magnífico.
Puesto en guardia.
Rugía como un tigre.
Una locura de exterminio flameaba en sus ojos.
Estaba formidable.
Infinito.
Parecia omnipotente.
Los más tímidos huyeron.