Yo estaba bien comido y rico.

Pero ¿y los ocho duros para la justicia?

De improviso ví mi dominó, mi hermoso dominó azul y blanco, mi incógnita adorada.

Mi empeño.

Mi misterio.

Mi desesperacion.

La preciosa rubia, la de los ojos de fuego, la del hoyito en la garganta.

Mi esperanza.

Empezaba á retumbar una polka.

La abordé.