Ella se arrojó en mis brazos y nos lanzamos en baile.
¡Oh! El delirio.
La fascinacion.
El perfume de sus cabellos.
Y yo atracado de carnaza, pimienta y mostaza.
Con una botella de peleon y tres copas de bala roja en la cavidad epigástrica.
Todos estos eran elementos de locura, de trasporte, de olvido de todo.
Le atraje á mí y la mordí en la garganta.
Dió un grito y me santiguó un bofeton.
Yo pretendí parar el golpe.