Porque el viejo es para ellas la buena casa, la buena mesa, los ricos trajes, los carruajes, las brillantes joyas, los espectáculos y el dinero que se ahorra.
¿Cómo no han de amar á lo que de tal manera las dora, las empingorota, las despelota, las pone más hermosas de lo que lo son, y más codiciables de lo que lo eran, sin las insensatas prodigalidades del viejo.
Pero así están hechos el hombre y la mujer, y así hay que tomarlos.
Pretender otra cosa es pretender lo imposible.
Es soñar.
¡Eh! ¿qué tal?
Me parece que puedo ir á explicar filosofía práctica al Ateneo.
¡La vida! ¡La vida!
¿Y qué es la vida?