—¿Estás seguro de que es ella?
—Miradla bien, señor, contestó en el mismo tono el conde; es una semejanza perfecta de vuestra hermana Matilde.
—Adelante, niña, la dijo el rey; ¿sabes quién soy yo?
—¡Ah, señor! tartamudeó Ketti arrojándose á sus pies, con los ojos bañados de lágrimas.
—¿Sabéis, Salisbury, dijo el rey levantando á la niña y sellando un beso en su frente, que es lo más bello de mi familia?
Ketti se sonrojó, y se separó suavemente del rey.
—¿Y dónde está milord Espada-larga? preguntó el rey. ¡Ola, Nortumberland!
Nortumberland apareció á la puerta.
—Haced que entre mi hermano de armas.
—Aquí estoy, señor, dijo adelantándose Espada-larga.