—Milord, continuó el rey, dirigiéndose á Espada-larga, haréis que se nos presente nuestro hermano Godofredo Plantagenet.
Espada-larga palideció, acercóse al rey y le dijo en voz baja:
—Godofredo es ejecutor de la torre.
Ricardo Corazón-de-León lanzó un voto horroroso, y golpeó el pavimento con el pie.
En aquel momento la puerta se abrió, y Godofredo se presentó en ella mostrando una cabeza cortada; había pasado la hora prefijada por el rey, y venía á cumplir su deber.
—Señor, dijo, sin pasar de la puerta, é hincado una rodilla en tierra; esta es la cabeza de Adam Wast, ejecutado por traidor.
Ketti dió un grito, y cayó desmayada; Ester sintió circular por sus venas el frió del horror, y Corazón-de-León fijó los ojos en Godofredo, como hubiera podido fijarlos en la esfinge.
—¡Id! ¡id! dijo el rey después de un momento de estupor á Espada-larga; decidle que es nuestro hermano, que deje ese traje y que se nos presente hoy.
Espada-larga salió.
—Y tú, Salisbury, hasta luego. Quiero dar sus dos horas á mi sueño.