Salisbury, Ester y Ketti salieron.

El rey se arrojó maldiciendo, y sin despojarse de la armadura, en el lecho. Cubrióse con la piel de tigre, y un momento después dormía.

EPÍLOGO

I
EL ASESINATO

TRES meses y veintiún días después de los últimos sucesos, es decir, el 6 de abril de aquel mismo año, un extenso y pintoresco campamento se levantaba frente al castillo de Chalus, en el Limosin. Pero como sin duda saben nuestros lectores que esta es una provincia situada en el centro de Francia, nos vemos precisados á decirles por qué abandonamos á Londres y le llevamos á un campamento; para ello nos bastan pocas palabras: aquel campamento pertenecía al ejército de Ricardo Corazón-de-León.

Y no se crea por esto, que se había levantado contra Felipe Augusto aquella inmensa línea de tiendas, entre las cuales se veían á la débil luz del amanecer los bruñidos petos y las altas picas de los despiertos centinelas, guardando otra tienda mayor, sobre la cual ondeaba un pendón rojo; ni que era el monarca francés quien aguardaba en un magnífico castillo, situado sobre una eminencia á un tiro de ballesta del campamento.