—Vamos, dijo Dik á Ketti, es necesario que salgamos de aquí.
Dik y Ketti atravesaron el umbral de la puerta por donde habían entrado, y al pasar por la sala de armas vieron esperando aún en ella al hebreo Saul.
VI
UNA TRAICIÓN INVOLUNTARIA
DIK arrastraba tras sí á Ketti, y bien pronto salieron del cuartel de San James. Atravesaron á Westminster, á Walter-Streed, y deslizándose junto á los muros de la Torre, pasaron el puente de Londres y se perdieron á través del arrabal Sowttwark.
Ketti no sabía adonde la llevaban, pero iba contenta porque iba con Dik; ni una sola vez recordó su casita de la plaza del Mercado.
Al cabo Dik se detuvo en un oscuro callejón al fin del arrabal y llamó á una puerta; la casa estaba sumida en el mayor silencio; nadie contestó, pero el joven creyó escuchar pasos leves en el interior.