—¡Cáspita! dijo; ¿qué bruja será la querida del verdugo?

Cavó un hoyo, enterró el tronco mutilado, y tornó al dintel del cementerio y á su pasiva observación.

El tumulto de Tames-Streed seguía en toda su fuerza.

VIII
UN INSTRUMENTO ROTO

RETROCEDAMOS.

Dos horas antes de los acontecimientos que acabamos de describir, dejamos al judío Saul ó Agiab esperando aún en la sala de armas de la casa de lady Ester, á tiempo que Ricardo Espada-larga salía con Ketti en dirección á Sowttwark.

Tiempo es ya de que nos ocupemos de este personaje, que paseaba impaciente por delante de la puerta que de una manera tan descortés le había sido cerrada por la insolente doméstica, que había introducido un hombre á quien él, según veremos, tenía poderosos motivos para aborrecer, en el retrete de una mujer que adoraba.

Quien haya conocido el amor en toda su extensión, podrá formar una idea exacta del furor del israelita; añádase á esto que al que nos ocupa le había cabido en suerte, al nacer, una de esas irresistibles propensiones de dominio y de orgullo, con un carácter á propósito para adoptar cualquier medio, por deshonroso ó criminal que fuese, una vez herido en sus pasiones.