El rey continuó:
—Vos, Ricardo, marqués de Tiro, nuestro amado y valiente vasallo; el rey os hace par de Inglaterra, y os nombra su guarda-sellos.
Espada-larga dobló la rodilla y besó la mano á Corazón-de-León. El rey le alzó y dijo:
—Vos, lord John Surrey, conde de Surrey, nuestro compañero en el cautiverio, el rey os entrega su pendón real, que llevaréis junto á él en la corte y el campo. Alzad. Y vos, milord, añadió dirigiéndose á Nortumberland, os hacemos gran justiciero de Inglaterra, y os mandamos procedáis contra lord Huberto.
En aquel momento Esex apareció en la puerta de la sala, seguido de algunos hombres del pueblo.
X
MEDIDAS PREVENTIVAS
AQUELLOS hombres que habían gritado en la plaza; que habían arrojado piedras á la temible Torre, dentro de ella, y delante de un rey que tenía por cetro un hacha de armas y la corona ceñida sobre un yelmo de guerra, temblaron, no atreviéndose á dar un paso; fué necesario que el rey desarrugase su entrecejo y les mandase acercarse; pero una vez ante el trono, permanecieron mudos.
—¿Qué queréis, pues? les preguntó el rey.