XI
PRINCIPIOS DE REVELACIÓN
EL rey fijó una mirada escudriñadora sobre el semblante de Robín, y sólo vió en él la expresión de un terror pánico.
—¿Qué tienes que revelarme? preguntó el rey.
—Señor, contestó Robín con voz ininteligible; he visto morir á vuestro padre.
El semblante de Corazón-de-León se nubló.
—Adelante, dijo con voz entrecortada.
—Es, señor, que ese es mi único delito.
—¡Cómo ¿y el alboroto de esta noche?