Quedóse profundamente pensativo Aben-Jahuar.

—¿Y qué hemos de hacer? dijo.

—¿Consientes en que pongamos por obra mis proyectos?

—¿Y tú estás seguro de que doña Elvira querrá casarse conmigo?

—Sí, en el momento en que yo me case con tu hermana doña Isabel.

—Pero es necesario empezar á obrar al momento.

—Es necesario que vayamos á casa de tu hermana.

—¡Ah!

—Tú hablarás á Aben-Aboo; le participarás mi resolucion, y le prepararás para que desde esta noche empiece á obrar como corresponde á su nuevo estado: yo entre tanto hablaré á tu hermana.

—Quiera Dios, dijo Aben-Jahuar que saques de ella tan buen partido como yo espero sacar de Aben-Aboo.